domingo, 13 de diciembre de 2009

Comunicación y poder


En el marco del Círculo Financiero, el sociólogo Manuel Castells nos ofreció una charla interesante llena de un lenguaje científicamente impecable, usando unas palabras que definían grupos o comportamientos nunca antes descritos, en la presentación de su último libro "Comunicación y Poder".
Las relaciones de poder marcan las reglas del juego, en todas sus diferentes combinaciones. Se puede hablar del poder impuesto; del poder plural que busca el consenso; de los excluidos del poder. En cualquier caso el poder es el que origina el cambio, y en la lucha por el poder podemos encontrar aquéllos que lo imponen por la fuerza o la violencia, y de aquéllos que intentan obtenerlo a través del uso de influencias, explícitas o implícitas, que te coaccionan emocionalmente.
Nos decía el profesor que quién quiera estudiar el poder, podría centrarse en el político, ya que los otros serán una consecuencia, o una derivada.
Como la sensación del poder está a la mente, es la comunicación la herramienta básica para obtener las emociones que nos hagan confiar en alguien, y después darle el poder.
El fenómeno Obama, con su uso diferencial de las nuevas tecnologías, marcará una nueva manera de buscar el poder. Ahora más que nunca, en que la falta general de liderazgo político y la desafección contamina la vida democrática, habrá que encontrar nuevos mecanismos para enganchar a la gente en el diálogo sobre el poder. Antes los medios de comunicación masiva monopolizaban la creación de mensajes. Ahora, sin despreciar el potencial que todavía conservan, se ven obligados a asumir un rol diferente, ya que la gente busca y encuentra en Internet los mensajes que quiere oír. ¿O no es verdad que nos gusta escoger un determinado diario, o una radio, o una cadena de TV, por que se identificará con el mensaje que buscamos, y nos acabará de confirmar aquello que nosotros queríamos oír?

Con Internet, la comunicación multidimensional interactiva creará nuevos modelos de negocio. También es verdad que tendremos una cierta necesidad de ratificar la solvencia de las fuentes, que hoy, por confianza en una determinada cabecera, a menudo obviamos. Nos quedará esperar que el código deontológico del periodista haga que nos transmita con objetividad la realidad que ha observado. De hecho, algunos de los periodistas que publican bajo una cabecera, tienen ahora también sus propios blogs donde comentan lo que ellos creen sin ninguna presión de la marca a la que se deben profesionalmente. Esta doble vertiente profesional/personal no sólo afectará a los periodistas sino que seguro se extenderá a todos los otros profesionales que tengan opinión y conocimiento. Ya que hoy, cómo podéis comprobar, todo el mundo que quiere difundir un mensaje, lo puede hacer.
En democracia, votamos por impulso, por emoción, más que por|para intereses o por conveniencia, aunque a primera instancia nos parezca increíble: "la persona es el mensaje" nos decía Castells con contundencia, apoyando un mayor protagonismo de los candidatos en las listas.
Por eso aquéllos que quieren destruir a un político buscan el escándalo, que destruya la confianza en la persona, y le dinamite las posibilidades de ser el líder deseado por todos. Sin muchos esfuerzos nos vendrán en la cabeza algunos de los más famosos que van conseguir marcar el futuro de los candidatos o de su partido, como por ejemplo el caso Lewinsky, que según estudios realizados en los Estados Unidos provocó un cambio de votos que benefició a Bush y que probablemente hubiera proclamado Al Gore como Presidente, lo que hubiera podido suponer un mundo diferente al actual.

En el fondo, Internet no ha cambiado nuestra manera de escoger a los líderes y otorgar poder. Sí que ha abierto más la palabra a todo el mundo, y hace que sea más fácil que nuevas preocupaciones, como el calentamiento global, tomen protagonismo en poco tiempo. Y este protagonismo genera oportunidades de negocio que hace que los medios de siempre también se suban al carro.
Pero incluso sin ellos pueden tener una gran fuerza, como por ejemplo el movimiento popular de la "movil"ización del 11-M, que se cree que generó dos millones de votos nuevos que sacaron de la Moncloa al PP por la pérdida de la confianza de la que hablábamos.

"Internet puede cambiar las mentes, que con el tiempo son más potentes que los tanques.(...) Es incontrolable.(...) " y si quieres que intente jugar a tu favor tendrás que "atenerte a las consecuencias.”

Leer más sobre Comunicación y Poder y sobre Manuel Castells.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Dignidad


Muchos recordaréis que la Psicohistoria de Isaac Asimov, en la antológica obra de la Fundación, podía definir bastante bien el futuro de la Humanidad al considerar que la actuación de las masas podía ser previsible. Creo que en este punto el sabio se equivocó, ya que el actual comportamiento en red de los individuos, da un potencial de difusión muy importante a iniciativas personales, que con las herramientas de siempre de Internet, potenciadas por las redes sociales, pueden tener un poder de convocatoria relevante en tiempo récord.

Hoy quien nos ha sorprendido con una reacción en red, ha sido la prensa catalana, en bloque, al intervenir con decisión sobre el futuro de Cataluña, y de lo que nos ha definido como pueblo. Si hemos dedicado una legislatura y consumido un presidente para definir un nuevo estatuto, que incorpore los mínimos indispensables del sentimiento nacional, y de las necesidades como pueblo, no pueden venir ahora un puñado de personas escogidas por su afinidad política a precisar lo que se ha votado por todos en las urnas.

Imaginemos, pues, la reacción que la sociedad catalana, moderna y con un uso destacado de la tecnología, puede hacer si alguien no quiere reconocer lo que es, y quiere ser. Hay que recordar que muchos catalanes todavía no se han recuperado del disgusto del recorte del primer estatuto de septiembre, el del consenso de las fuerzas democráticas catalanas, que ahora se quiere acabar de maquillar.

Sólo podemos dar soporte al grito por la dignidad.


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Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: "Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado en referéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica". Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores.



La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas. Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los doce magistrados que componen el tribunal, sólo diez podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (Pablo Pérez Tremps) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate, y otro (Roberto García-Calvo) ha fallecido.



De los diez jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el "corazón de la democracia". Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal –un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo– no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia.



La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de "símbolos nacionales" (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.



No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de esta. No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador.



El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras). El Alto Tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años setenta transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.



Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.



Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos –que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo–, recordando que no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referéndum.



Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable


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domingo, 18 de octubre de 2009

El color de las marcas


En todas las circunstancias, siempre hay alguien capaz de sacar tajada, y la crisis no es una excepción. De hecho, la crisis viene a exagerar una situación a la que hemos de acostumbrarnos, marcada por el adaptarse o morir.

Hace unos meses leía en La Vanguardia que Mercadona afrontaba la crisis retirando referencias del frontal y bajando precios (hasta un 17%, prometían!).

La estrategia, que se viene aplicando desde hará ya casi un año dio sus frutos, según un artículo de Cotizalia del mes de mayo, con un incremento tanto de clientes (6%) como de actos de compra. Parece que la rebaja de precios se quedó en un 11%, que no está nada mal.

Pero llama la atención que más del 50% de lo que venden es de su marca “blanca”, ya famosa, “Hacendado”? En concreto el 52%, aumentando un 4% en el último año.

Además, es difícilmente sostenible una marca blanca de baja calidad en un producto con tanta rotación como la alimentación. Cada semana compras yogures, o sea que si no te gustan a la semana siguiente cogerás los de al lado... Quizás el consumidor no es tan imbécil como solemos pensar, y quizás le puedes engañar un poco con un ordenador, un aspirador o cosas que compras menos a menudo, pero con la comida, y todavía más con la amplía oferta de bajo coste actual, es imposible mantenerse sin satisfacer mínimamente las expectativas del cliente. En cualquier caso es este consumidor el que decide comprar, o sea que listo o estúpido, tiene razón.

También era de esperar que las marcas de toda la vida reaccionaran, ante el goteo constante e implacable de pérdidas de ventas. La campaña “Valor seguro. Sin riesgos” busca recuperar los clientes perdidos apelando a la confianza en un nombre.

Tiene sentido? Si has probado otro y resulta que te gusta igual, y vale la mitad?

La única clave estará en la diferencia percibida por el cliente, que le haga pagar un poco más. Puntualmente pueden rebajar el producto y ponerlo al mismo precio que el de bajo coste, para que el cliente vuelva a apreciar la diferencia de la maravillosa espuma de afeitar, o de la suavidad del jabón de la ropa.

Pero como no noten nada diferente ya será la debacle definitiva.

Tendrán que ser innovadores, para ser mejores. Esto sí, a un precio relativamente al alcance de nuestros atormentados bolsillos. Ha dejado de ser trivial hacer dinero fácil, o sea que quien quiera cobrar un céntimo más lo deberá ganar con algo más que un nombre.

Una reflexión final...

No será esta diferencia de precio la que las grandes marcan dedican a innovar?
Espero que no, puesto que si no vamos a un mundo que no progresa preocupado sólo por la copia y la concentración de volumen para reducir en margen! Que complicado encontrar el equilibrio!

viernes, 18 de septiembre de 2009

Optimismo por confirmar


Hay gobernantes que son respetados por todos los grupos políticos, y que más allá de su color, son opiniones que todos escuchan, y que cuando las dejamos de tener, las echamos de menos.
Es el caso del Conseller Antoni Castells, que hizo el pasado 14 de septiembre de 2009 un resumen de la situación económica y política del país, en una conferencia del Círculo Financiero en la sede de "la Caixa".

Indicaba Castells que si bien desde la vertiente catalana, el curso anterior estuvo marcado por la dura y larga negociación sobre la aplicación del Estatuto en el apartado de financiación autonómica, ahora toca dedicarse plenamente a ayudar al país a superar la crisis lo más pronto posible y con el mínimo desgaste.

La reflexión básica de Castillos es que la economía y la política no pueden ir desatadas, y que la robustez de los dos pilares es imprescindible para generar la riqueza y el crecimiento que el estado del bienestar requiere. El estado y el mercado tienen que ir juntos. Hay que encontrar el equilibrio entre Keynes i Schumpeter, como unas horas más tarde, a menos de 500 metros, nos recordaría Alfons Cornella en su "update" de Infonomia en el auditorio de la Illa.

El Conseller es de la opinión que, aunque lo peor parece haber pasado ya, no se puede dar ninguna oportunidad a una posible recaída y que por lo tanto es razonable mantener la vigilancia desde el optimismo. Comentaba que cree que se aprendió la lección de la depresión de la década de los 30 y que nos evitará entrar en depresión y salir pronto de la recesión. Los errores del pasado fueron una falta de decisión de los estados para crear estímulos y actuar de manera decidida, aunque eso generara endeudamiento, y también una retirada prematura de las medidas anti-crisis. Este convencimiento de que todavía no es el momento de rebajar la vigilancia es lo que lo lleva a manifestarse en contra de un aumento de los impuestos, a pesar de la posición de su partido, aunque es consciente de que no se puede mantener un déficit del 10% durante demasiado tiempo.

Así y todo los brotes verdes se materializan en algunos paises que ya empiezan a tener crecimientos trimestrales positivos en Europa. Indirectamente, Castells cree que la mayor conexión de Cataluña con Europa, superior a la de otras autonomías, puede favorecernos para llegar de nuevo al crecimiento antes. El Estatuto en despliegue, el crecimiento de PIB por capita superior a la de otras grandes regiones de Europa, el liderazgo en algunos campos, como la biomedicina, y disponer de un sistema financiero de peso, sin politizar, puede favorecer en nuestro país para mirar al futuro con optimismo, siendo importantes a y para|por España.

España tiene unas características especiales que pueden afectar a su reacción. Por un lado cree Castells que la actuación del Gobierno ha estado en general correcto "más vale hacer cosas y equivocarse en algunas que no hacer nada" decía. El desempleo|paro superior al 18% y con tendencia a incrementarse hasta el 20%, y el espectacular déficit comercial del país, hacen que la recuperación se vea todavía lejana.

Propone el Consejero un ajuste pactado de rentas y ser conscientes de que ahora somos más pobres. Históricamente, la devaluación era la solución por|para estos casos, pero ahora el entorno Euro no nos lo permite, por suerte. De manera imprescindible, habrá que llegar a un pacto global, político y social, sin dogmatismos, que ponga todos los elementos en juego: mercado laborado, fiscalidad, ayudas para|por empresarios ... También habrá que buscar soluciones por|para el medio plazo, ya que difícilmente volveremos a crecer utilizando los viejos modelos basados en el ladrillo|tocho. Las infraestructuras, la innovación y la apuesta por|para el talento es la única vía posible por occidente.

De forma épica, nos acaba pidiendo unidad para sacar el país adelante.
¿Haremos caso al sabio?

Más información de la conferencia:
Resumen de La Vanguardia

jueves, 9 de julio de 2009

Enchufados


Todavía resuenan los ecos del lema de una campaña publicitaria de la primera empresa eléctrica del país, que nos invitaba a repensar el modelo energético que queremos para los hijos de nuestros hijos. En esta línea, un interesante artículo de opinión publicado en "El Periódico" del profesor de la UG Joan Vila nos propone hacer algunas reflexiones sobre el modelo energético que queremos en el país, y qué aspectos tendremos que atacar de forma ineludible si queremos avanzar hacia una nueva cultura de la energía.

Seguro que recordamos de nuestra época escolar que una de las dificultades que se tienen que salvar con la energía eléctrica es la del almacenamiento, y que por lo tanto, es recomendable producir la energía que consumimos, o bien trasladarla allí donde la consuman. O sea que dentro del plan de ruta, tendremos que hacer previsiones de consumo y adecuarlas a las previsiones de generación, y tomar medidas por si la producción falla o si la demanda sube o al revés.

Me decía un ingeniero eléctrico que éste tenía que ser el primer objetivo de las líneas de interconexión eléctrica con Europa: equilibrar las necesidades de consumo con los ritmos de producción. Estos ritmos de producción no afectan igual a todos a los sistemas de generación eléctrica. Por ejemplo, una nuclear en funcionamiento tiene un ritmo estable de producción. En cambio, los sistemas de energías renovables dependen a menudo de factores no controlables, como el viento que hace o el tiempo de exposición solar. Si optamos por energías renovables, como parece deseable, necesitaremos mejores infraestructuras de transporte energético para hacer frente a esta variabilidad de producción.

El otro aspecto que nos quedará por trabajar es la curva del consumo, intentando aumentarlo durante la noche y los fines de semana y reducirlo durante el día y las jornadas laborales. La carambola propuesta por el profesor es la utilización masiva del coche eléctrico, que además de ahorrarnos una parte importante de las importaciones de petróleo para combustible, haría aumentar el consumo nocturno debido a la recarga de baterías de los coches que probablemente se enchufarían en sus garajes de madrugada.

Además de decisiones políticas, que tendremos que escoger en las elecciones, tenemos encima la mesa decisiones personales. Es verdad que optar por energías renovables en nuestros hogares y en nuestros coches supone un diferencial de precio, pero este diferencial es fruto de la falta de demanda. Un pez que se muerde la cola.

¿Pero verdad que realmente queremos a un modelo diferente?
Quizás tendremos que abandonar la marca de coches de siempre por no tener como mínimo un modelo híbrido.
Los japoneses ya lo han hecho, y el Prius de Toyota es el coche más vendido del mes, y su competidor de Honda, el Insight, el cuarto.
Quizás tendremos que mirar los porcentajes de generación verde de las comercializadoras que escogemos para la energía de casa o de nuestras empresas.
Como bien nos decía el profesor Vila, nosotros escogemos.

lunes, 15 de junio de 2009

La profesión del futuro

Estamos en un entorno profesional cada vez más complejo, donde la realidad de nuestros padres de tener un trabajo de por vida forma parte del pasado.
Y si pensamos en el futuro de las nuevas generaciones, seguramente todavía se hará más evidente.
¿Cómo podemos prepararlos, pues, para triunfar laboralmente?

Sebastià Serrano, en una entrevista en el "A més a més" del Avui del 10 de mayo de 2009 identificaba el talento, la creatividad y la innovación como apuestas seguras para los profesionales del futuro. Toda la entrevista es una joya, pero como mínimo os quiero destacar la definición que hace del talento.

Persona con talento:
  • Observador.

  • Se anima con las cosas

  • Es un buen comunicador, tiene la capacidad para explicar historias.

  • Líder

  • Tiene una visión del futuro, y es capaz de objetivarla y de planificarla.

  • Es Empático y flexible. Escucha.

  • Genera confianza.

  • Se asocia con otros talentos.

  • Saca provecho de la tecnología, sin subordinación.

  • Es valiente y sabe luchar contra las adversidades.

  • Busca un punto de tensión para estar a pleno rendimiento.


Además de superar las pruebas de sexto de primaria, y la selectividad, tendremos que asegurar que nuestros jóvenes también alcanzan estas nuevas competencias básicas.
La lucha para mantener la sociedad del bienestar será muy dura.

http://www.ara.cat/cont/premsa/documentsPot/lafestadelssentitsAVUI10052009.pdf
http://ca.wikipedia.org/wiki/Sebasti%C3%A0_Serrano_Farrera

viernes, 12 de junio de 2009

El hombro del gigante


A pesar de vivir bajo un cielo lumínicamente contaminado, desde pequeño me han llamado la atención los astros. Creo que los hombres necesitamos que se nos recuerde sistemáticamente que no somos el centro del universo y un baño de pequeñez no viene nunca mal en un mundo lleno de prepotencia. Y el universo te pone en tu sitio en un instante.
Y si tengo que destacar un solo astro que me llame la atención os diría que sin duda es Betelgeuse. La supergigante roja que domina los cielos de invierno desde su posición privilegiada por encima y a la derecha del cinturón de Orión, la referencia más clara que podemos encontrar en el cielo nocturno después de la luna y de la Osa Mayor.


¿Queréis saber algunos detalles de este astro tanto especial?
  • Quizás es el lucero del que podemos percibir más claramente y sin ayuda de ningún instrumento óptico su tonalidad anaranjada.

  • Ahora estamos viendo la luz que generó cuando Cervantes se trasladaba de Valladolid a Madrid fruto del éxito de la primera parte del Quijote. O sea, está a unos 400 años-luz de distancia. Además, se aleja de nosotros a 20 km/s.

  • Su energía supera a la del sol de manera casi insultante.
    Es una estrella variable. Combina épocas de esplendor, con otras de languidez, pero cuando está en horas bajas brilla 7.600 veces más que nuestro sol. En plena forma, llega a multiplicar la luminosidad del sol en 14.000 veces.

  • Su variabilidad es debida a que palpita como un corazón. Cuando está contraída y pequeñita, tendría un diámetro como la órbita de Marte (900 veces mayor que nuestro sol),y es cuando resulta más brillante. Cuándo se expande llegaría a tener el diámetro de la órbita de Júpiter (1.500 veces el diámetro del sol).


Betelgeuse se está muriendo.
Y desde aquí abajo parece inmutable, omnipotente, la reina del universo.
Ni los astros más admirables del cielo son para siempre.

Más información:
http://www.astronomos.org/articulistas/Lonnie/Betelgeuse.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Orion_(constellation)
http://en.wikipedia.org/wiki/File:Orion_3008_huge.jpg
http://www.celfosc.org/

jueves, 28 de mayo de 2009

¿Cómo triunfar en un mundo global?

No hace mucho en unas charlas sobre innovación, hablábamos sobre la dificultad de encontrar el éxito o como mínimo sobrevivir en un mundo donde las grandes marcas se expanden por todas partes y de alguna manera homogeneizan la diversidad.

No encontraremos ninguna receta mágica, pero quizás algunos detalles que tendrán que formar parte de ese cóctel de éxito.

Primero, diferenciación. Se tiene que ser especial, tener un estilo, una personalidad.
Segundo, identificación. Que te reconozcan como próximo, como parte de una realidad local.
Tercero, satisfacción. Que la calidad percibida iguale o supere las expectativas.
Cuarto, equipo. No podremos hacer nada solos, necesitaremos aliados que cubran las carencias individuales, un total mayor que la suma de los elementos.
Quinto, esfuerzo. Trabajo, método y sacrificio. Nada de lo que vale la pena se obtiene sin lucha.

Y finalmente un poco de suerte.

Quizás reconocemos estos rasgos en una de las iniciativas de éxito de este año.
Quizás son el germen de la gloria.
Felicidades, Barça.

lunes, 27 de abril de 2009

Seguir al líder


Últimamente comentábamos la dificultad de mantener el liderazgo en el mundo global.
Ante de este callejón sin salida podemos tener la tentación de mirar al líder e intentar seguir sus pasos. Y el más brillante de los ejemplos de empresa global del siglo XXI es Google.

Esta tentación puede tener un lado amargo, como nos comenta Nicholas G. Carr, en "El Enigma Google", ya que el envidiado sistema de innovación de Google puede no ser aplicable a todas las empresas, e incluso es dudoso si el éxito de la compañía es fruto de este espíritu de innovación, o ha sido el éxito lo que los ha impulsado a imponer una manera de hacer innovadora.

El análisis del caso Google nos lleva a ver su sistema innovador más como un efecto que como la causa de su éxito. El acierto de sus fundadores se basa en tres pilares:
  • La organización de la información.

  • Encontrar un mecanismo mágico para cobrar la publicado y que el anunciante esté encantado

  • Conseguir un nivel de rapidez increíble por la magnitud de Internet gracias a la excelencia tecnológica.


Todos estos aciertos son anteriores al admirado sistema de innovación.

Una vez conseguido que la rueda gire incluso te puedes permitir fallar en tus iniciativas innovadoras, ya que el coste del fracaso no es significativo, y si algún otro despunta, lo fichas. Incluso un análisis detallado de los mejores productos Google (Earth, Dockes, Blogger, You Tube ...) nos muestra que la mayoría son fruto de adquisiciones de empresas de éxito. Sólo Maps y Gmail son productos de la cantera.

¿De hecho, quién se negaría a que lo compre Google? ¡Es entrar a formar parte del núcleo de la red! Y son los tres pilares de los que hablábamos los que los han situado en esta posición de privilegio.

¡Y todos estos satélites que nos ofrece y nos ofrecerá de manera casi gratuita, son un lubricante para que la rueda de Internet gire todavía más rápido, lo que generará más búsquedas, más ingresos por publicidad, y más dinero para destinar a innovar o a comprar!

¿Podemos copiarlos? Difícil, ya que no podemos definir ni qué tipo de empresa es Google. Parece más fácil que ellos nos copien a nosotros ... Sin embargo, seguirlos de cerca parece básico para estar enchufado a las últimas tendencias.
Y como mínimo podremos utilizarlas casi gratis. Un regalo para nosotros y para ellos.

Referencias:
"El enigma Google", publicada en strategy+business de Booz Allen Hamilton, ref.3295.
"Chain rusty" - http://www.morguefile.com/archive/display/227244

domingo, 26 de abril de 2009

El triángulo del cambio


Adaptarse ha sido la esencia de la vida.
Sin embargo, el factor que nos ha enloquecido es la velocidad en la que hay que hacerlo. Hablábamos no hace mucho, con la reflexión sobre Encarta, de las compañías de éxito que en un instante pasan a tener graves problemas de supervivencia o, simplemente, desaparecen.

Sin recetas mágicas, Kenichi Ohmae, en el artículo "The Adaptive Corporation" publicado en el European Business Forum (Ref. 3248), nos habla de las tres vertientes que tendremos que vigilar de forma simultánea para aguantar en el mundo global.

El primero de los lados es el tecnológico. Siempre visto como una oportunidad, como realmente es, podemos correr el riesgo de evitar ver la amenaza que puede suponer no ya para nuestra compañía, sino para todo el sector. La fotografía digital, por ejemplo, ha eliminado de golpe empresas líderes y de éxito del sector del revelado, ya que simplemente ha dejado de ser un nicho. Reflexionemos pues si algunas de las tendencias tecnológicas actuales pueden afectar gravemente al sector, ya que no apercibirse de uno de estos cambios nos lleva directamente al fracaso. La complacencia en que fácilmente caen las empresas líderes, puede convertirse en una venda en los ojos que nos impida darnos cuenta del peligro.

El segundo de los lados es el personal. La actitud de las personas será vital para el mantenimiento de sus compañías y de su propio trabajo. Construirse la propia visión, los propios retos, y ponerlos en un plazo adecuado nos acercará a cumplirlos, incluso de manera más segura de lo que pensamos. Dejarse llevar no será un camino válido, ya que sólo nos conducirá al desastre.

El tercero de los lados es el cambio empresarial, ya que si cambian a las personas también lo harán las empresas en las que trabajan. No está todavía escrito como tiene que ser la empresa global de éxito, pero si que está claro que tendrá en su esencia muchas diferencias con respecto a las del siglo XX. Para poner algunos ejemplos, las bases del marketing quedarán en entredicho, ya que la manera de dirigirse a la gente ha cambiado, y habrá que estar mucho más atentos a la relación que espera cada uno de nuestros clientes, vigilando todos los detalles. El cliente buscará la empresa que le interesa y no al revés.

La empresa global tendrá que buscar alianzas internacionales ya que lo que hacemos no tiene que tener fronteras, ni vínculos emocionales locales. La aplicación de la innovación sistemática tendrá que llegar a todas las rendijas de la compañía, empezando por la captación de talento, ya que si los perfiles que buscamos son aquéllos que nos permitan romper las reglas del mercado, difícilmente podremos aplicar las pautas convencionales para contratarlos.

Como en una partida de ajedrez, evitad que el ímpetu de vuestro plan os evite ver la estrategia del contrincante y os lleve al mate.

viernes, 24 de abril de 2009

Movilidad solidaria


Leyendo un artículo de Wired sobre las lecciones de tráfico que nos pueden dar las hormigas, no he parado de pensar en un modelo que hace años que imagino de movilidad.
Resulta que conducir de forma solidaria, y pensar en el bien global, implicaría que todos (de media) llegaríamos antes, y quizás nos ahorraríamos algunas discusiones estúpidas ...

Imaginad que cuando necesitáis un transporte llamáis a una especie de taxi, que llamaremos vagoneta, que se mueve por una red de monorailes que llega a todos los destinos a los que podríamos llegar con un coche convencional. Si esta vagoneta es guiada ("conducida") por un sistema que controla la totalidad de los transportes, sería capaz de predecir el tiempo que tardarás, de establecer el mejor trayecto posible y de sacar el máximo provecho de la energía, gracias a las sinergias con las otras vagonetas y al ahorro de múltiples arrancadas y frenadas.

Parece, a priori, un sistema óptimo. Eficaz, eficiente, sostenible.
Una hibridación perfecta entre el metro y el coche.
Y técnicamente, hemos hecho cosas más difíciles.

Podríamos añadir incluso algunas sofisticaciones al sistema, como prioridades a las vagonetas, que nos aseguren que los servicios urgentes se tratan de manera prioritaria, permitir diferentes tipos de vagonetas (individuales, múltiples, de carga...) o incluso que cada uno pueda tener la suya para poder disfrutar del lujo propio.
Desgraciadamente, no podemos dejar conducir las vagonetas a los humanos, ya que no son, y menos al volante, solidarios.
Cuántas cosas a aprender de las hormigas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Un árbol caído...

Al leer la reflexión sobre la caída de Encarta, la enciclopedia multimedia de MicroSoft, en el blog de Enrique Dans, no podía dejar de pensar hasta que punto están expuestas las empresas de éxito a una caída libre, fruto de las nuevas tecnologías y especialmente por la capacidad creciente de cualquiera de generar contenidos para la totalidad del mundo conectado (fenómeno 2.0) conjugada por una computación ubicua, accesible y omnipresente (cloud computing).

Algunos árboles centenarios más caerán, y no me refiero a Encarta, que no dejaba de ser un proyecto relativamente joven, si no por todas las enciclopedias en papel, por las que (algunos de) nuestros padres ahorraban durante años.

¿Quién seguirá en la siega?

No deja de ser inquietante que no podamos apostar por la continuidad a largo plazo de ninguna de las grandes corporaciones que nos rodean, ya que como nunca su modelo de negocio se ha visto radicalmente transformado.

Realmente inquietante por la velocidad a la que se produce el ocaso, que hace que los incautos directivos de la empresa en decadencia pasen de infravalorar un riesgo, a llegar tarde para tapar el agujero.

Sólo las empresas que se han adaptado rápido siguen.
Las empresas de telecomunicaciones, por ejemplo, han cambiado radicalmente su modelo de negocio para sobrevivir (móviles en lugar del cobre). Los bancos han tenido que abrir toda su operativa al usuario, a través de la banca a distancia, y buscar nuevas aportaciones de valor más allá del puro acto transaccional que realmente puede hacerse uno mismo.
Y podríamos seguir buscando ejemplos... e incluso estos tendrán nuevas vueltas de tuerca en los próximos años.

Inquietante, pero a la vez interesante.
Pensad si vuestro sector está en riesgo.
Suerte a todos.

martes, 31 de marzo de 2009

Escalas de innovaciones

¿Quién es más innovador? ¿El equipo que descubre una nueva batería más pequeña o el que genera un Net PC con esta batería? Se podría pensar que el primero, que es el que domina la ciencia en profundidad. Pero también podemos argumentar que si el último no lo empaquetara en un Net PC o mini PC portátil, no tendría mercado y por lo tanto se quedaría en el mundo de las invenciones, lejos del éxito comercial que requieren, bajo mi punto de vista, las innovaciones.

En un reciente artículo sobre la creación de valor de la innovación de McKinsey se comentan los tres niveles de innovación:

  • El alto nivel (¡que yo habría llamado justo al revés, cosas de la vida!) se relacionaría con las materias primas y el mundo físico, como las innovaciones en microprocesadores.


  • El nivel intermedio catalogaría las innovaciones compuestas por agrupaciones de componentes de alto nivel, por ejemplo los circuitos electrónicos.


  • El bajo nivel ya serían innovaciones en productos finales, que llegan directamente al gran público.


En cualquiera de los tres se moden producir cambios relevantes que afecten no sólo a su nivel, sino a los tres. Así, una innovación en el alto nivel genera una cascada de nuevas aplicaciones a los niveles inferiores. Las de bajo nivel, en cambio, se encargan de dar relevancia y visibilidad a las innovaciones de alto nivel. Además, para llegar a la gente, necesitarán una buena dosis de marketing y logística ...

Llegaremos a la conclusión pues que lo que realmente generará progreso será la combinación de todos estos factores, alineados, con la finalidad de poder tangibilizar este valor, de manera que sea percibido por los clientes, y los impulse a la decisión de compra, que tanto necesitamos últimamente.

lunes, 30 de marzo de 2009

vuela Barcelona


Soy de la generación que empezaba a tener voz y voto cuando "la ville de Barcelona" fue nominada para los olímpicos del 92. Ahora que ya hace 20 años, ya toca la segunda revolución, y una de las palancas de anclaje debe ser la nueva T1 del Aeropuerto del Prat, antes Terminal Sur, que deberá convertirnos, esperamos, en un centro aeroportuario relevante en Europa.

No nos engañemos. No es lo mismo llegar haciendo escala en Amsterdam, París, Londres o Madrid, que convertirse en un punto directo de concentración de aeronaves.

Seguro que la tecnología nos ahorrará muchos viajes, pero tengo la certeza de que vamos a un mundo en que las relaciones distantes serán mucho más necesarias que hasta ahora. ¿Cuántas veces hemos oído que la solución a nuestro tejido de pequeñas empresas es la innovación y la internacionalización? Quizás nos ponemos manos a la obra, ¿no?

Datos:

525.400 metros cuadrados, equivalentes a 11 manzanas del Eixample y a 82 campos de fútbol.
55 millones de pasajeros al año.
100 puertas de embarque.
168 mostradores de facturación (que casi ya no usamos nunca, con el web check-in ...).
90 operaciones por hora.
62 estacionamientos de aeronaves.
43 pasarelas.
14 cintas de equipajes.
28 controles de seguridad.
6 salas VIP.
25.200 metros cuadrados de oferta comercial.
49 pasillos mecánicos.
12.000 plazas de aparcamiento.
1.500 plazas de taxi
Metro, Cercanías y Alta Velocidad.
Sistema automático de tratamiento de equipajes.

En dos años, justo saliendo de la crisis, nos encontraremos con dos plataformas básicas de conexión con el mundo recién estrenadas. Esperamos que por fin el TGV (o el AVE como dice la Renfe) nos conecte con Europa por tierra.

domingo, 1 de marzo de 2009

Intranet 2.0

En tiempo convulsos como los que vivimos, resulta imprescindible para las corporaciones asegurar que los mecanismos internos de comunicación funcionan a la perfección. A este hecho se le añade el cambio de paradigma en que está inmersa Internet con la revolución 2.0.

Encontraréis muchos especialistas (como Genís Roca) que os hablarán del fenómeno Web 2.0 con profundidad, si bien creo que todos estarían de acuerdo en que el cambio más relevante que aportan estas tecnologías es la popularización de la capacidad de generar contenidos.

Así, cualquier miembro de la organización se puede convertir en un punto de referencia para un determinado tema. Y eso puede poner los pelos de punta a más de uno, acostumbrado a mantener el control de la información que se distribuye por la organización.

De todas maneras, si McKinsey nos habla de cómo implantar estas tecnologías con éxito dentro de las organizaciones, podemos dar por hecho que ya no hay marcha atrás, o sea que mejor echar una ojeada a las recomendaciones que nos hacen para no fallar el tiro.

1) Sponsor: Como ya nos dice la teoría de gestión de proyectos, toda iniciativa necesita a una persona visible que le dé apoyo. En este caso todavía toma más relevancia ya que estos proyectos rompen los mecanismos jerárquicos de transmisión de la información, y provocan que los niveles inferiores alcancen más protagonismo. No será suficiente, pues, con el voluntarismo de Tecnología o de algún jefe de proyecto emprendedor, sino que tendremos que buscar puntos de anclaje en la cúpula.

2) Observar y promover: No sabremos que triunfará en nuestra empresa hasta que lo probemos, y seguramente surgirá como un efecto secundario de otras iniciativas. Será necesario estar atentos a las métricas para ver en qué casos se utilizan las nuevas herramientas y para qué.

3) Proceso: Es preciso que utilizemos las herramientas diariamente en nuestra dinámica productiva, y sacarlas de la marginalidad. Tenemos tendencia a frivolizar con que las herramientas de cooperación y comunicación son juguetes para los adolescentes, marcados quizás por los ejemplos del Messenger o el FaceBook, y por eso será básico que las institucionalicemos como una parte del proceso de fabricación de servicios o productos de nuestra compañía.

4) Actores: Encontrar los mecanismos correctos para incentivar a que las personas idóneas nos creen los contenidos será básico para no pervertir la base de conocimiento, y para evitar que cazadores de recompensas nos llenen de contenidos basura nuestros repositorios corporativos.

5) Regulación: Encontrar el equilibrio entre libertad y control para asegurar que no matamos al mensajero, pero que tampoco demos cerillas a los incendiarios.

Tenemos delante un interesante reto organizativo, ya que podemos conseguir que la gente con energía y conocimiento se dedique a enriquecer nuestra empresa, o que se entretenga en las redes sociales públicas. ¿Seremos suficientemente valientes?

martes, 24 de febrero de 2009

La blanca nube

Nos dicen los sabios que existe una nueva tendencia de la informática moderna que más o menos dice que lo tendrás todo en Internet.
No solo tus datos estarán en la red, sino también las herramientas que habitualmente utilizas para manipularlas.

Te imaginas un mundo en el que no necesitas instalar y mantener actualizados docenas de programas diversos que te ayudan a retocar una imagen, a escribir un correo electrónico o a crear unos gráficos con una hoja de cálculo? ¿Y no tenerte que preocupar de si perderás las fotos más apreciadas si se te funde el PC?

Este mundo ya tiene nombre, el "cloud computing" que nos dice que no sabes a ciencia cierta donde está el ordenador que realmente trabaja para ti.
En algún sitio de la red. De la nube.
Y para disponer de la nube, solo necesitas un PC pequeñito, conectado, eso sí, a Internet.

Pero esto, que nos parece por un lado fantástico, también nos atemoriza. ¿Todos mis datos, por allá arriba, dando vueltas? ¿Y no los voy a perder? ¿Y no me los mirarán? ¿Y los programas, y si no funcionan?

Pues hoy ha pasado. El ejemplo de éxito más brillante de la computación en la nube, el gmail, el servicio de correo de Google, no ha funcionado durante tres horas. Dice el blog de Enrique Dans que sólo habrá afectado a 113 millones de personas.

De todas formas, ¿alguno de los usuarios habituales de este servicio dejará de usarlo?

Nos acostumbramos muy rápido a las herramientas que nos ayudan, y nos volvemos muy exigentes.
Más de lo que seríamos con nosotros mismos, que no sabemos o simplemente no queremos pasarnos el día actualizando el maldito ordenador. Y que queremos encontrar un correo cuando lo buscamos.

Esta nube está aquí para quedarse, pero no trae lluvia. Es blanca.

domingo, 22 de febrero de 2009

¿El fútbol, sólo una pelotita tonta?

"La pelota sólo es inteligente cuando pasa por los pies de los futbolistas. Cuando pasa por la cabeza de los dirigentes, se transforma en ignorante". (César Luis Menotti)


El 28 de febrero, en Newcastle, la International Football Association Board (IFAB) estudiará diversos cambios en el reglamento del fútbol: más sustituciones de jugadores cuando se dispute una prórroga, prolongación del tiempo de descanso, aumento de los árbitros asistentes y de las expulsiones parciales durante unos cuantos minutos. Sin noticias, sin embargo, sobre el montón de ayudas que proporciona la tecnología.

¿Existe algún deporte tecnológicamente más retrógrado que el fútbol? ¿Cómo se explica que en un estadio de fútbol la tecnología reine por doquier, excepto en el terreno de juego? El único adminículo que la FIFA ha aceptado a lo largo de más de cien años, para facilitar el trabajo arbitral, es el dispositivo electrónico con el que el juez y los liniers se comunican. ¿Es suficiente esta pequeñez o sería ahora un buen momento para dar un salto cualitativo y engancharse a los nuevos tiempos?

Oportunidades tecnológicas las hay de todo tipo. Desde los balones con chip incorporado que permitirían evitar goles fantasma -utilizados en diversas competiciones oficiales de segundo orden- hasta esprais que los árbitros ya han utilizado para marcar los 9,15 metros exactos de las barreras defensivas, también en eventos menores. La multiplicidad de dispositivos electrónicos al alcance de otros deportes es inmensa y enorme la locura comercial por colarlos también en el mayor deporte de masas europeo. ¿Cuál debe ser, entonces, la explicación de tanto retrogradismo? Ya sabemos que los organismos internacionales -tipo FIFA y UEFA- suelen ser más bien conservadores o, directamente, carcas. Sin embargo, quizás hay algo más que impide que sistemas de éxito como el ojo de halcón - hawk eye - tenístico se instalen en el fútbol.

La explicación de este anclaje en la tradición podría ser muy sencilla: el fútbol, su esencia, rechaza la incorporación de cualquier tecnología que ralentice el espectáculo. La continuidad del juego es el elemento más característico y difícilmente el público aceptará interrupciones. ¿Alguien es capaz de imaginar a los árbitros decidiendo sobre un fuera de juego, o sobre una expulsión, aunque sólo sea durante un minutito? La magia permanente del fútbol tiene mucho que ver con las equivocaciones arbitrales, con las decisiones discutibles, con las supuestas injusticias perpetradas por un pobre hombre, prácticamente solo, a quien 22 jugadores intentan confundir permanentemente en un terreno de más de 7.000 m2.

Bajo este punto de vista al fútbol no le hace falta innovar mucho más: por más que nos quejemos ya nos va bien como está ahora, cuando la química perversa del azar y el arbitraje nos proporciona un debate continuo -con o sin crisis - que continúa llenando los estadios de pasión y de millones de personas.

lunes, 16 de febrero de 2009

La segunda residencia

El retorno al dulce agro que cíclicamente se preconiza desde las ciudades se ha convertido en tiempos modernos en una pugna por disfrutar de una segunda residencia. Como si con una no hubiera suficiente. Tal aproximación a la naturaleza es percibida como un bien en sí misma, como algo deseable. En Catalunya, en época de la Segunda República, el presidente de la Generalitat, Francesc Macià, había enunciado esta aspiración a “la caseta i l’hortet” – (la casita y su huerto)- que en los últimos 40 años se ha refrendado, extendiendo a los catalanes desde la Cerdaña francesa hasta todos los rincones de la costa. No contentos aún con la domesticación de la naturaleza, ahora retrocedemos y las cosas de pueblo empiezan a ser molestas, quizás porque hemos ido más allá de lo deseable al urbanizar el territorio.

Hoy en día, algunos ciudadanos transmutados en agropecuarios consideran que el ruido de los cascabeles y la peste de los animales les impide disfrutar del merecido descanso que les proporciona el chalé del fin de semana. Es lo que se ha bautizado como mobbing rural, que demuestra hasta que punto puede llegar la insensatez de algunos. Se ha desatado la polémica, y agricultores y ganaderos se han visto obligados a manifestarse para defender un status quo ancestral en el que la naturaleza había estado siempre libre de toda sospecha: los animales apestan, y sus excrementos también. A pesar de ello, a algunos urbanitas extremos les molesta más como canta el gallo que como contaminan atmosférica, olfativa y ruidosamente todo tipo de actividades industriales.

Un párrafo de la última novela de Joan F. Mira, El profesor de historia, sintetiza esta oposición entre ciudad y campo: “en el tiempo de una generación humana (...) hemos inventado la televisión en cada casa, el turismo de masas, la informática, la innovación permanente, el movimiento continuo, la banalidad universal, la vida virtual (...) arrasando (...) todo cuanto ocupaba algún antiguo espacio físico o mental, paisajes urbanos, playas, campos cultivados, vida rural...”.

El precio del progreso es la velocidad con que se destruyen viejos paradigmas. Sin embargo, nada hay tan absurdo como ir en contra de los propios orígenes, cuestionando nuestros vínculos con la naturaleza. Sólo es preciso recordar por donde andaba nuestra autoestima progresista cuando, unas semanas atrás, cuatro ventoleras dejaron a caer de un burro este nuestro magnífico país post-moderno.

miércoles, 11 de febrero de 2009

¿Innovar o intuir?

Como hijos teóricos de la razón se esperaría que creyéramos en la innovación como en el resultado último y evidente de la aplicación del método científico. Algo así como si de la investigación y el desarrollo tuviera que surgir inexcusablemente la aplicación industrial que conduciría a cerrar el círculo virtuoso. Un paso más, la aceptación del público y el éxito del mercado, y ya tendríamos la innovación en mayúscula.

Sin embargo, vaya por dónde, los vericuetos del progreso suelen ser caprichosos y muchos de los avances, artefactos y procesos innovadores han estado bastante más cerca de lo que denominaríamos generación espontánea que del método. ¿Alguien recuerda ahora que los móviles tenían que servir para resolver averías y consultas entre los técnicos? ¿que los SMS estaban destinados a intercambiar crípticos mensajes que resolverían todo tipo de incidencias? ¿que el concepto de “llamada perdida” – hoy ya todo un clásico- no figuraba en ninguno de los manuales de uso de la nueva telefonía? Ejemplos los hay por doquier. Uno de los menos conocidos es el de la “invención” del microondas. Se cuenta que el “protomicroondas” inicial fue concebido con finalidades militares vinculadas a la investigación de los radares. Se trataba, ni más ni menos, de un mastodóntico bulto de dos metros de altura que pesaba más de 250 kilos y costaba cerca de 5.000 dólares de los de 1946. Se dice también que el ingeniero norteamericano Percy L.Spencer se quedó estupefacto al acercarse a aquel aparato fabricado por los británicos y comprobar como la pastilla de chocolate con cacahuetes que llevaba en el bolsillo se le deshacía literalmente. A título de anécdota podríamos recordar como los cálculos de los más conspicuos gurús y de las celebridades tecnológicas suelen producir errores tan catastróficos como el de Ken Olsen, fundador de Digital Equipment, que en 1977 predijo: “No hay ninguna necesidad de tener un ordenador en cada casa”.

Quizás la intuición tiene algo que ver con todo esto. Porque es cierto que también en la innovación “el corazón tiene razones que la razón no entiende” y los cambios disruptivos a menudo son el producto de una sabia combinación de predicción y accidentalidad. De esta manera, a causa de una indemostrable “ley de la compensación”, cualquier exceso de análisis previo se equilibraría con casualidades impensables. ¿Será que la innovación – súmmum de progreso y racionalidad- está más vinculada de lo que creemos a un concepto tan poco mesurable como la intuición? ¿O será que la intuición no es más que la variante artística de lo que racionalmente se define como inteligencia colectiva?

lunes, 26 de enero de 2009

Tirar de repertorio

Lamentablemente, estoy asistiendo a sepelios cada vez más a menudo. Y como pasa a veces, el encargado de declamar unas palabras amables ni conocía al difunto. Hasta el punto que ha confundido a la viuda, ha tenido unas palabras para los hijos, que nunca tuvieron, y se ha referido a los últimos meses de sufrimiento, cuando la muerte le sobrevino en una partida de cartas en el café de siempre, de repente.
Ha tirado de repertorio, esta vez sin acierto.
Lejos de lo trágico o cómico que parezca, la realidad es que en el trabajo, como una faceta más de la vida, usamos los patrones de siempre, los que han triunfado, una vez y otra, hasta la saciedad.
De hecho, admiramos a los consultores que nos abruman con su metodología (sus patrones) que han aplicado mil veces (con brazo férreo) con éxito.
El mundo no es tan simple como para poder modelarlo sin más.
Además, ahora, ya no soportamos que algo no esté pensado exclusivamente para nosotros. O como mínimo que lo parezca. Nos hemos vuelto adictos a la personalización, al traje a medida.
Una consecuencia del exceso de oferta.
Un peligro de muerte para los que venden café para todos.

lunes, 12 de enero de 2009

Genialidad con normalidad

Unos centenares de personas tuvimos el sábado 10 de enero la oportunidad de que un genio nos presentara su última creación.
En el incomparable prisma de madera de la Sala Pau Casals del Auditori de Barcelona, Albert Guinovart presentaba "El lament de la terra". Por encima del soberbio concierto, completado por unas variaciones para violoncelo de Tchaikovski interpretadas por el virtuoso Adolfo Gutiérrez Arenas, y por una genial interpretación de Sheherazade por toda la OBC dirigida por Roberto Minczuk, nos sorprendió la entrañable cordialidad con la que el maestro Guinovart nos describió su nueva obra, y como nos avanzó unos compases con el piano.
Ante la imposibilidad para los neófitos de comprender la complejidad de componer una pieza para orquesta, sólo nos queda la posibilidad de emocionarnos.
Estamos acostumbrados a crear dioses, que a menudo asumen su nueva condición con presteza. En el fútbol, en los negocios, en muchos ámbitos de nuestra vida, marcada por la búsqueda del éxito.

Por eso cuando un maestro muestra su naturalidad nos sorprende.
Quizás esta naturalidad se traslada a su música.
Quizás por eso nos emociona.