domingo, 1 de marzo de 2009

Intranet 2.0

En tiempo convulsos como los que vivimos, resulta imprescindible para las corporaciones asegurar que los mecanismos internos de comunicación funcionan a la perfección. A este hecho se le añade el cambio de paradigma en que está inmersa Internet con la revolución 2.0.

Encontraréis muchos especialistas (como Genís Roca) que os hablarán del fenómeno Web 2.0 con profundidad, si bien creo que todos estarían de acuerdo en que el cambio más relevante que aportan estas tecnologías es la popularización de la capacidad de generar contenidos.

Así, cualquier miembro de la organización se puede convertir en un punto de referencia para un determinado tema. Y eso puede poner los pelos de punta a más de uno, acostumbrado a mantener el control de la información que se distribuye por la organización.

De todas maneras, si McKinsey nos habla de cómo implantar estas tecnologías con éxito dentro de las organizaciones, podemos dar por hecho que ya no hay marcha atrás, o sea que mejor echar una ojeada a las recomendaciones que nos hacen para no fallar el tiro.

1) Sponsor: Como ya nos dice la teoría de gestión de proyectos, toda iniciativa necesita a una persona visible que le dé apoyo. En este caso todavía toma más relevancia ya que estos proyectos rompen los mecanismos jerárquicos de transmisión de la información, y provocan que los niveles inferiores alcancen más protagonismo. No será suficiente, pues, con el voluntarismo de Tecnología o de algún jefe de proyecto emprendedor, sino que tendremos que buscar puntos de anclaje en la cúpula.

2) Observar y promover: No sabremos que triunfará en nuestra empresa hasta que lo probemos, y seguramente surgirá como un efecto secundario de otras iniciativas. Será necesario estar atentos a las métricas para ver en qué casos se utilizan las nuevas herramientas y para qué.

3) Proceso: Es preciso que utilizemos las herramientas diariamente en nuestra dinámica productiva, y sacarlas de la marginalidad. Tenemos tendencia a frivolizar con que las herramientas de cooperación y comunicación son juguetes para los adolescentes, marcados quizás por los ejemplos del Messenger o el FaceBook, y por eso será básico que las institucionalicemos como una parte del proceso de fabricación de servicios o productos de nuestra compañía.

4) Actores: Encontrar los mecanismos correctos para incentivar a que las personas idóneas nos creen los contenidos será básico para no pervertir la base de conocimiento, y para evitar que cazadores de recompensas nos llenen de contenidos basura nuestros repositorios corporativos.

5) Regulación: Encontrar el equilibrio entre libertad y control para asegurar que no matamos al mensajero, pero que tampoco demos cerillas a los incendiarios.

Tenemos delante un interesante reto organizativo, ya que podemos conseguir que la gente con energía y conocimiento se dedique a enriquecer nuestra empresa, o que se entretenga en las redes sociales públicas. ¿Seremos suficientemente valientes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario