lunes, 27 de abril de 2009

Seguir al líder


Últimamente comentábamos la dificultad de mantener el liderazgo en el mundo global.
Ante de este callejón sin salida podemos tener la tentación de mirar al líder e intentar seguir sus pasos. Y el más brillante de los ejemplos de empresa global del siglo XXI es Google.

Esta tentación puede tener un lado amargo, como nos comenta Nicholas G. Carr, en "El Enigma Google", ya que el envidiado sistema de innovación de Google puede no ser aplicable a todas las empresas, e incluso es dudoso si el éxito de la compañía es fruto de este espíritu de innovación, o ha sido el éxito lo que los ha impulsado a imponer una manera de hacer innovadora.

El análisis del caso Google nos lleva a ver su sistema innovador más como un efecto que como la causa de su éxito. El acierto de sus fundadores se basa en tres pilares:
  • La organización de la información.

  • Encontrar un mecanismo mágico para cobrar la publicado y que el anunciante esté encantado

  • Conseguir un nivel de rapidez increíble por la magnitud de Internet gracias a la excelencia tecnológica.


Todos estos aciertos son anteriores al admirado sistema de innovación.

Una vez conseguido que la rueda gire incluso te puedes permitir fallar en tus iniciativas innovadoras, ya que el coste del fracaso no es significativo, y si algún otro despunta, lo fichas. Incluso un análisis detallado de los mejores productos Google (Earth, Dockes, Blogger, You Tube ...) nos muestra que la mayoría son fruto de adquisiciones de empresas de éxito. Sólo Maps y Gmail son productos de la cantera.

¿De hecho, quién se negaría a que lo compre Google? ¡Es entrar a formar parte del núcleo de la red! Y son los tres pilares de los que hablábamos los que los han situado en esta posición de privilegio.

¡Y todos estos satélites que nos ofrece y nos ofrecerá de manera casi gratuita, son un lubricante para que la rueda de Internet gire todavía más rápido, lo que generará más búsquedas, más ingresos por publicidad, y más dinero para destinar a innovar o a comprar!

¿Podemos copiarlos? Difícil, ya que no podemos definir ni qué tipo de empresa es Google. Parece más fácil que ellos nos copien a nosotros ... Sin embargo, seguirlos de cerca parece básico para estar enchufado a las últimas tendencias.
Y como mínimo podremos utilizarlas casi gratis. Un regalo para nosotros y para ellos.

Referencias:
"El enigma Google", publicada en strategy+business de Booz Allen Hamilton, ref.3295.
"Chain rusty" - http://www.morguefile.com/archive/display/227244

domingo, 26 de abril de 2009

El triángulo del cambio


Adaptarse ha sido la esencia de la vida.
Sin embargo, el factor que nos ha enloquecido es la velocidad en la que hay que hacerlo. Hablábamos no hace mucho, con la reflexión sobre Encarta, de las compañías de éxito que en un instante pasan a tener graves problemas de supervivencia o, simplemente, desaparecen.

Sin recetas mágicas, Kenichi Ohmae, en el artículo "The Adaptive Corporation" publicado en el European Business Forum (Ref. 3248), nos habla de las tres vertientes que tendremos que vigilar de forma simultánea para aguantar en el mundo global.

El primero de los lados es el tecnológico. Siempre visto como una oportunidad, como realmente es, podemos correr el riesgo de evitar ver la amenaza que puede suponer no ya para nuestra compañía, sino para todo el sector. La fotografía digital, por ejemplo, ha eliminado de golpe empresas líderes y de éxito del sector del revelado, ya que simplemente ha dejado de ser un nicho. Reflexionemos pues si algunas de las tendencias tecnológicas actuales pueden afectar gravemente al sector, ya que no apercibirse de uno de estos cambios nos lleva directamente al fracaso. La complacencia en que fácilmente caen las empresas líderes, puede convertirse en una venda en los ojos que nos impida darnos cuenta del peligro.

El segundo de los lados es el personal. La actitud de las personas será vital para el mantenimiento de sus compañías y de su propio trabajo. Construirse la propia visión, los propios retos, y ponerlos en un plazo adecuado nos acercará a cumplirlos, incluso de manera más segura de lo que pensamos. Dejarse llevar no será un camino válido, ya que sólo nos conducirá al desastre.

El tercero de los lados es el cambio empresarial, ya que si cambian a las personas también lo harán las empresas en las que trabajan. No está todavía escrito como tiene que ser la empresa global de éxito, pero si que está claro que tendrá en su esencia muchas diferencias con respecto a las del siglo XX. Para poner algunos ejemplos, las bases del marketing quedarán en entredicho, ya que la manera de dirigirse a la gente ha cambiado, y habrá que estar mucho más atentos a la relación que espera cada uno de nuestros clientes, vigilando todos los detalles. El cliente buscará la empresa que le interesa y no al revés.

La empresa global tendrá que buscar alianzas internacionales ya que lo que hacemos no tiene que tener fronteras, ni vínculos emocionales locales. La aplicación de la innovación sistemática tendrá que llegar a todas las rendijas de la compañía, empezando por la captación de talento, ya que si los perfiles que buscamos son aquéllos que nos permitan romper las reglas del mercado, difícilmente podremos aplicar las pautas convencionales para contratarlos.

Como en una partida de ajedrez, evitad que el ímpetu de vuestro plan os evite ver la estrategia del contrincante y os lleve al mate.

viernes, 24 de abril de 2009

Movilidad solidaria


Leyendo un artículo de Wired sobre las lecciones de tráfico que nos pueden dar las hormigas, no he parado de pensar en un modelo que hace años que imagino de movilidad.
Resulta que conducir de forma solidaria, y pensar en el bien global, implicaría que todos (de media) llegaríamos antes, y quizás nos ahorraríamos algunas discusiones estúpidas ...

Imaginad que cuando necesitáis un transporte llamáis a una especie de taxi, que llamaremos vagoneta, que se mueve por una red de monorailes que llega a todos los destinos a los que podríamos llegar con un coche convencional. Si esta vagoneta es guiada ("conducida") por un sistema que controla la totalidad de los transportes, sería capaz de predecir el tiempo que tardarás, de establecer el mejor trayecto posible y de sacar el máximo provecho de la energía, gracias a las sinergias con las otras vagonetas y al ahorro de múltiples arrancadas y frenadas.

Parece, a priori, un sistema óptimo. Eficaz, eficiente, sostenible.
Una hibridación perfecta entre el metro y el coche.
Y técnicamente, hemos hecho cosas más difíciles.

Podríamos añadir incluso algunas sofisticaciones al sistema, como prioridades a las vagonetas, que nos aseguren que los servicios urgentes se tratan de manera prioritaria, permitir diferentes tipos de vagonetas (individuales, múltiples, de carga...) o incluso que cada uno pueda tener la suya para poder disfrutar del lujo propio.
Desgraciadamente, no podemos dejar conducir las vagonetas a los humanos, ya que no son, y menos al volante, solidarios.
Cuántas cosas a aprender de las hormigas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Un árbol caído...

Al leer la reflexión sobre la caída de Encarta, la enciclopedia multimedia de MicroSoft, en el blog de Enrique Dans, no podía dejar de pensar hasta que punto están expuestas las empresas de éxito a una caída libre, fruto de las nuevas tecnologías y especialmente por la capacidad creciente de cualquiera de generar contenidos para la totalidad del mundo conectado (fenómeno 2.0) conjugada por una computación ubicua, accesible y omnipresente (cloud computing).

Algunos árboles centenarios más caerán, y no me refiero a Encarta, que no dejaba de ser un proyecto relativamente joven, si no por todas las enciclopedias en papel, por las que (algunos de) nuestros padres ahorraban durante años.

¿Quién seguirá en la siega?

No deja de ser inquietante que no podamos apostar por la continuidad a largo plazo de ninguna de las grandes corporaciones que nos rodean, ya que como nunca su modelo de negocio se ha visto radicalmente transformado.

Realmente inquietante por la velocidad a la que se produce el ocaso, que hace que los incautos directivos de la empresa en decadencia pasen de infravalorar un riesgo, a llegar tarde para tapar el agujero.

Sólo las empresas que se han adaptado rápido siguen.
Las empresas de telecomunicaciones, por ejemplo, han cambiado radicalmente su modelo de negocio para sobrevivir (móviles en lugar del cobre). Los bancos han tenido que abrir toda su operativa al usuario, a través de la banca a distancia, y buscar nuevas aportaciones de valor más allá del puro acto transaccional que realmente puede hacerse uno mismo.
Y podríamos seguir buscando ejemplos... e incluso estos tendrán nuevas vueltas de tuerca en los próximos años.

Inquietante, pero a la vez interesante.
Pensad si vuestro sector está en riesgo.
Suerte a todos.