domingo, 26 de abril de 2009

El triángulo del cambio


Adaptarse ha sido la esencia de la vida.
Sin embargo, el factor que nos ha enloquecido es la velocidad en la que hay que hacerlo. Hablábamos no hace mucho, con la reflexión sobre Encarta, de las compañías de éxito que en un instante pasan a tener graves problemas de supervivencia o, simplemente, desaparecen.

Sin recetas mágicas, Kenichi Ohmae, en el artículo "The Adaptive Corporation" publicado en el European Business Forum (Ref. 3248), nos habla de las tres vertientes que tendremos que vigilar de forma simultánea para aguantar en el mundo global.

El primero de los lados es el tecnológico. Siempre visto como una oportunidad, como realmente es, podemos correr el riesgo de evitar ver la amenaza que puede suponer no ya para nuestra compañía, sino para todo el sector. La fotografía digital, por ejemplo, ha eliminado de golpe empresas líderes y de éxito del sector del revelado, ya que simplemente ha dejado de ser un nicho. Reflexionemos pues si algunas de las tendencias tecnológicas actuales pueden afectar gravemente al sector, ya que no apercibirse de uno de estos cambios nos lleva directamente al fracaso. La complacencia en que fácilmente caen las empresas líderes, puede convertirse en una venda en los ojos que nos impida darnos cuenta del peligro.

El segundo de los lados es el personal. La actitud de las personas será vital para el mantenimiento de sus compañías y de su propio trabajo. Construirse la propia visión, los propios retos, y ponerlos en un plazo adecuado nos acercará a cumplirlos, incluso de manera más segura de lo que pensamos. Dejarse llevar no será un camino válido, ya que sólo nos conducirá al desastre.

El tercero de los lados es el cambio empresarial, ya que si cambian a las personas también lo harán las empresas en las que trabajan. No está todavía escrito como tiene que ser la empresa global de éxito, pero si que está claro que tendrá en su esencia muchas diferencias con respecto a las del siglo XX. Para poner algunos ejemplos, las bases del marketing quedarán en entredicho, ya que la manera de dirigirse a la gente ha cambiado, y habrá que estar mucho más atentos a la relación que espera cada uno de nuestros clientes, vigilando todos los detalles. El cliente buscará la empresa que le interesa y no al revés.

La empresa global tendrá que buscar alianzas internacionales ya que lo que hacemos no tiene que tener fronteras, ni vínculos emocionales locales. La aplicación de la innovación sistemática tendrá que llegar a todas las rendijas de la compañía, empezando por la captación de talento, ya que si los perfiles que buscamos son aquéllos que nos permitan romper las reglas del mercado, difícilmente podremos aplicar las pautas convencionales para contratarlos.

Como en una partida de ajedrez, evitad que el ímpetu de vuestro plan os evite ver la estrategia del contrincante y os lleve al mate.

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