jueves, 9 de julio de 2009

Enchufados


Todavía resuenan los ecos del lema de una campaña publicitaria de la primera empresa eléctrica del país, que nos invitaba a repensar el modelo energético que queremos para los hijos de nuestros hijos. En esta línea, un interesante artículo de opinión publicado en "El Periódico" del profesor de la UG Joan Vila nos propone hacer algunas reflexiones sobre el modelo energético que queremos en el país, y qué aspectos tendremos que atacar de forma ineludible si queremos avanzar hacia una nueva cultura de la energía.

Seguro que recordamos de nuestra época escolar que una de las dificultades que se tienen que salvar con la energía eléctrica es la del almacenamiento, y que por lo tanto, es recomendable producir la energía que consumimos, o bien trasladarla allí donde la consuman. O sea que dentro del plan de ruta, tendremos que hacer previsiones de consumo y adecuarlas a las previsiones de generación, y tomar medidas por si la producción falla o si la demanda sube o al revés.

Me decía un ingeniero eléctrico que éste tenía que ser el primer objetivo de las líneas de interconexión eléctrica con Europa: equilibrar las necesidades de consumo con los ritmos de producción. Estos ritmos de producción no afectan igual a todos a los sistemas de generación eléctrica. Por ejemplo, una nuclear en funcionamiento tiene un ritmo estable de producción. En cambio, los sistemas de energías renovables dependen a menudo de factores no controlables, como el viento que hace o el tiempo de exposición solar. Si optamos por energías renovables, como parece deseable, necesitaremos mejores infraestructuras de transporte energético para hacer frente a esta variabilidad de producción.

El otro aspecto que nos quedará por trabajar es la curva del consumo, intentando aumentarlo durante la noche y los fines de semana y reducirlo durante el día y las jornadas laborales. La carambola propuesta por el profesor es la utilización masiva del coche eléctrico, que además de ahorrarnos una parte importante de las importaciones de petróleo para combustible, haría aumentar el consumo nocturno debido a la recarga de baterías de los coches que probablemente se enchufarían en sus garajes de madrugada.

Además de decisiones políticas, que tendremos que escoger en las elecciones, tenemos encima la mesa decisiones personales. Es verdad que optar por energías renovables en nuestros hogares y en nuestros coches supone un diferencial de precio, pero este diferencial es fruto de la falta de demanda. Un pez que se muerde la cola.

¿Pero verdad que realmente queremos a un modelo diferente?
Quizás tendremos que abandonar la marca de coches de siempre por no tener como mínimo un modelo híbrido.
Los japoneses ya lo han hecho, y el Prius de Toyota es el coche más vendido del mes, y su competidor de Honda, el Insight, el cuarto.
Quizás tendremos que mirar los porcentajes de generación verde de las comercializadoras que escogemos para la energía de casa o de nuestras empresas.
Como bien nos decía el profesor Vila, nosotros escogemos.

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