domingo, 13 de diciembre de 2009

Comunicación y poder


En el marco del Círculo Financiero, el sociólogo Manuel Castells nos ofreció una charla interesante llena de un lenguaje científicamente impecable, usando unas palabras que definían grupos o comportamientos nunca antes descritos, en la presentación de su último libro "Comunicación y Poder".
Las relaciones de poder marcan las reglas del juego, en todas sus diferentes combinaciones. Se puede hablar del poder impuesto; del poder plural que busca el consenso; de los excluidos del poder. En cualquier caso el poder es el que origina el cambio, y en la lucha por el poder podemos encontrar aquéllos que lo imponen por la fuerza o la violencia, y de aquéllos que intentan obtenerlo a través del uso de influencias, explícitas o implícitas, que te coaccionan emocionalmente.
Nos decía el profesor que quién quiera estudiar el poder, podría centrarse en el político, ya que los otros serán una consecuencia, o una derivada.
Como la sensación del poder está a la mente, es la comunicación la herramienta básica para obtener las emociones que nos hagan confiar en alguien, y después darle el poder.
El fenómeno Obama, con su uso diferencial de las nuevas tecnologías, marcará una nueva manera de buscar el poder. Ahora más que nunca, en que la falta general de liderazgo político y la desafección contamina la vida democrática, habrá que encontrar nuevos mecanismos para enganchar a la gente en el diálogo sobre el poder. Antes los medios de comunicación masiva monopolizaban la creación de mensajes. Ahora, sin despreciar el potencial que todavía conservan, se ven obligados a asumir un rol diferente, ya que la gente busca y encuentra en Internet los mensajes que quiere oír. ¿O no es verdad que nos gusta escoger un determinado diario, o una radio, o una cadena de TV, por que se identificará con el mensaje que buscamos, y nos acabará de confirmar aquello que nosotros queríamos oír?

Con Internet, la comunicación multidimensional interactiva creará nuevos modelos de negocio. También es verdad que tendremos una cierta necesidad de ratificar la solvencia de las fuentes, que hoy, por confianza en una determinada cabecera, a menudo obviamos. Nos quedará esperar que el código deontológico del periodista haga que nos transmita con objetividad la realidad que ha observado. De hecho, algunos de los periodistas que publican bajo una cabecera, tienen ahora también sus propios blogs donde comentan lo que ellos creen sin ninguna presión de la marca a la que se deben profesionalmente. Esta doble vertiente profesional/personal no sólo afectará a los periodistas sino que seguro se extenderá a todos los otros profesionales que tengan opinión y conocimiento. Ya que hoy, cómo podéis comprobar, todo el mundo que quiere difundir un mensaje, lo puede hacer.
En democracia, votamos por impulso, por emoción, más que por|para intereses o por conveniencia, aunque a primera instancia nos parezca increíble: "la persona es el mensaje" nos decía Castells con contundencia, apoyando un mayor protagonismo de los candidatos en las listas.
Por eso aquéllos que quieren destruir a un político buscan el escándalo, que destruya la confianza en la persona, y le dinamite las posibilidades de ser el líder deseado por todos. Sin muchos esfuerzos nos vendrán en la cabeza algunos de los más famosos que van conseguir marcar el futuro de los candidatos o de su partido, como por ejemplo el caso Lewinsky, que según estudios realizados en los Estados Unidos provocó un cambio de votos que benefició a Bush y que probablemente hubiera proclamado Al Gore como Presidente, lo que hubiera podido suponer un mundo diferente al actual.

En el fondo, Internet no ha cambiado nuestra manera de escoger a los líderes y otorgar poder. Sí que ha abierto más la palabra a todo el mundo, y hace que sea más fácil que nuevas preocupaciones, como el calentamiento global, tomen protagonismo en poco tiempo. Y este protagonismo genera oportunidades de negocio que hace que los medios de siempre también se suban al carro.
Pero incluso sin ellos pueden tener una gran fuerza, como por ejemplo el movimiento popular de la "movil"ización del 11-M, que se cree que generó dos millones de votos nuevos que sacaron de la Moncloa al PP por la pérdida de la confianza de la que hablábamos.

"Internet puede cambiar las mentes, que con el tiempo son más potentes que los tanques.(...) Es incontrolable.(...) " y si quieres que intente jugar a tu favor tendrás que "atenerte a las consecuencias.”

Leer más sobre Comunicación y Poder y sobre Manuel Castells.

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