sábado, 13 de febrero de 2010

Pequeñas ventanas abiertas al mundo


Desde hacía unos meses, en casa, había una lucha pacífica por el portátil. El perdedor, o se resignaba mirando la serie de turno de la tele, o cogía el libro que estaba a medias.
La lucha se ha resuelto incorporando un nuevo equipo portátil, un netbook, y así cada uno tiene su equipo disponible. Eso ha acabado provocando que la tele se apague.

De hecho, paradójicamente, a veces se ha utilizado el ordenador para recuperar algunos programas de tele, como las magníficas sesiones del profesor de la Harvard Alvaro Pascual Leone. Eso sí, totalmente bajo demanda y con las pausas y reanudaciones que han convenido.
El ocio en casa está cambiando rápidamente, y determinados modelos parece que tienen los días contados. Ahora ya podemos escoger cada uno a qué queremos dedicar los pocos minutos de tiempo libre que nos quedan después de la actividad diaria.

Más allá pero de este cambio de hábitos, creo que podría esconderse una oportunidad.
Indiscutiblemente, fue más interesante y productiva la charla del programa Singulars que ver las últimas peripecias de los protagonistas de Perdidos, para poner algún ejemplo digno.

Los nuevos dispositivos de acceso a Internet, pequeños, cómodos, fáciles de trasladar al sofá o como última lectura de mesilla de noche, abren nuevas puertas en el acceso a contenidos que nos pueden mantener más actualizados y competitivos, y que nos mantienen enlazados con nuestra red social, a la que indudablemente tendremos que recurrir para sacar adelante nuestros proyectos.

El profesional del futuro tiene que ser inquieto y estar formado, y las oportunidades para adquirir nuevos conocimientos están ahora más al alcance que nunca. Ya no hace falta que nos retiremos a la habitación del ordenador. O que carguemos con el kilo y medio del portátil. O que pasemos antes por la biblioteca. Los netbooks o los iPads no son sólo más pequeños que un portátil y mayores que un móvil. Abren nuevas formas de uso, nuevas posibilidades. Un paso más hacia la ubicuidad del conocimiento.

También es verdad que podemos dedicar ese tiempo y esos recursos a ver Salsa Rosa.
Quizás de eso dependerá que salgamos antes o después de la crisis. O que como mínimo la superemos a nivel personal.

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