miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tristeza


Hoy ha sido una jornada triste. Para todos. A pesar de que digan que han ganado, todos han perdido.

Hemos perdido ya que a nadie le gusta que empeoren nuestros derechos, aquello a lo que le llamábamos la sociedad del bienestar.
Tampoco a los empresarios, no nos engañemos, que preferirían tener problemas por crecer demasiado, que por tener que recortar.

Hemos perdido ya que a nadie beneficia un día como hoy. Una jornada con tensión, en la que indiscutiblemente nada ha sido normal, ni para los que han ido a trabajo, ni para los que no.
Ni para los que volcaban contenedores en la Diagonal, ni para los que los tenían que esquivar.

Hemos perdido ya que parece que no tenemos más ideas que las de siempre para quejarnos. Y quizás es que el camino correcto no es la queja, y deberíamos buscar maneras más positivas de responder, ya que tampoco parece razonable no reaccionar ante hechos que nos indignan.

Tampoco hemos sabido encontrar una salida 2.0 coherente y positiva, en la línea de lo que comentaba sobre la huelga el último post de Marc Vidal.

Ayer tuve la suerte de asistir a una sesión de Luis Galindo llena de energía positiva, pero hoy hemos sufrido un baño de negatividad.

Hemos de ser capaces de darle la vuelta, desde ahora mismo, y pensar qué podemos hacer para que jornadas como la de hoy no se repitan. Ya que todos hemos ayudado a romper la cuerda al hinchar más de la cuenta la burbuja.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Profesionalmente conectados


¿Quién no recuerda "With a little help of my friends"? El resto de Beatles insistió en que fuera Ringo el que la cantara como un divertido diálogo que llevó la canción tres veces al número uno. Y es que una parte importante de lo que somos, también en el trabajo, lo debemos a nuestros amigos.

Por lo tanto, no es extraño que McKinsey en un interesante artículo sobre las maneras de retener a los empleados con talento, comente como uno de los valores a tener en cuenta para identificar a los empleados clave de la compañía son sus redes de contactos.

Estas telarañas de conexiones han existido siempre y nadie duda de que son potentes mecanismos de negocio. Últimamente sin embargo, estas redes se han pasado a Internet, y te permiten mantener los vínculos frescos, actualizados y listos para entrar a jugar cuando sea necesario.

Creo firmemente que los contactos de la red social son una mochila inseparable de los nuevos profesionales de talento. Estas redes se construyen con el tiempo, como los buenos amigos. Difícilmente podremos montarlas de la noche al día cuando seamos conscientes de que las necesitamos.

Hasta hace unos meses era habitual recibir peticiones de enlace o de recomendaciones de conocidos que habían perdido el trabajo o que se encontraban en pleno proceso de reconversión. Ahora en cambio forma parte del día a día de muchos profesionales mantener sus redes sociales al día.

Estos ratos a menudo forman parte del tiempo que el profesional se dedica a él mismo, y no del que tiene contratado por la empresa. Fijaos en los horarios en que se mueven las conexiones del Linked-in, por ejemplo, y veréis cuántos profesionales consideran que construirse las redes es un bagaje propio, y no de las compañías para las que trabajan.

Es estrictamente así, ya que una buena red social tiene que ser lo más diversa posible y la riqueza no la encontraréis sólo dentro de la empresa sino también a fuera.

Esta mochila nos acompañará siempre, más allá del futuro que tengamos en una determinada organización. No es un capricho adolescente. Cada vez gana más importancia en nuestro currículo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Honestidad

Plutarco en "Vidas paralelas" narraba que César reprobó a Pompeya, a pesar de no dudar de su fidelidad, sólo por el hecho de que un patricio intentó conquistarla: "la mujer del César además de ser honesta, debe parecerlo".

En algunos casos, sin embargo, podemos confundirnos y dar más pasos para parecer honesto, que para serlo realmente. Es decir, buscar la notoriedad fácil, que se nos vea, más que esperar que este reconocimiento nos venga por la brillantez del trabajo bien hecho.
Por ejemplo, nos puede haber llamado la atención los inmensos letreros anunciando las obras que se prolongarán durante meses y con más molestias de las que parecerían necesarias, o la gran visibilidad que buscan los equipos de limpieza, incluso en horas punta, para hacer así innegable su presencia.

Si hay que justificar un presupuesto importante, será más fácil que se vea que se ha trabajado durante meses, por la noche y los fines de semana, si hace falta. Pocos irán a mirar si el resultado por el que se pagó, al cabo de los años, justificó el impacto del cambio y el coste soportado, si se hicieron las horas.

Nos guste o no vivimos en un mundo que valora mucho las apariencias, quizás a veces más que los hechos, ya que es más sencillo posicionarse por las primeras sensaciones, que profundizar sobre los resultados finales, que nos llegan demasiado tarde, y requieren una valoración objetiva y serena.
Y los blogs, llenos de rápidas reflexiones poco contrastadas como ésta, pueden ser un gran ejemplo de este mundo de zapping que busca sólo inmediatez.

Asimismo, en el trabajo, eso de pagar para tener alguien sentado en la silla tendría que tener los días contados. ¿De qué te sirve que calienten el asiento durante las horas pactadas (o más, si puede ser) si los resultados no son los esperados?
Los trabajos por horas y con horarios concretos se corresponderán cada vez más con tareas mal remuneradas: compran el tiempo de los trabajadores, no su talento, que es el verdadero activo.
Requerirá, sin embargo, un nuevo estilo de liderazgo, que valore más los resultados que las apariencias.
Además de parecer honesto, deberás serlo realmente.