viernes, 8 de octubre de 2010

Nos toca empujar


Con el país con una tasa de desempleo salvaje, tenemos que ser capaces de alguna cosa más que esperar a que por la tele el ministro de turno nos anuncie que el paro ya está bajando.

Sobre todo porque todo hace pensar que esta esperada noticia no sólo no tiene fecha, sino que muchas de las previsiones que podemos leer en la prensa la van aplazando una y una otra vez. La experiencia histórica habla de una recuperación de la ocupación siempre unos meses posterior a la reanudación del crecimiento, ahora amenazado por las políticas de contención del gasto público y por el aumento de la presión fiscal.

La decepción hacia los gobernantes, más o menos justificada, no puede ser excusa para que cada uno, en su parcela de responsabilidad, no haga lo que pueda para que la gente formada que tiene el país pueda poner su energía a trabajar para construir una nueva realidad.

Por suerte, en Singulars Antonella Broglia nos ha dado un mensaje concreto de optimismo, cargado de casos contrastables, como no podía ser de otra manera, viniendo de Infonomia.

También Artur Mas, en la conferencia en el Círculo Financiero de "la Caixa" nos dejaba este doble mensaje:
1) ¡Nos lo tenemos que creer! Necesitamos un punto de orgullo, de autoestima, de convicción en las propias capacidades.
2) Nadie lo hará por nosotros. Se ha acabado el tiempo de pensar que las soluciones vendrán de fuera.
Si queremos ser más prósperos, tener una identidad, la lucha la tenemos que hacer nosotros.

Los emprendedores tendrán que ser fuertes contra el entorno que cada día pondrá trabas a su ilusión. Las empresas tendrán que ser valientes y buscar su espacio en un entorno duro y competitivo y conjuntamente con sus trabajadores, construir una visión compartida. Los empresarios tendrán que pasar página y que empezar a pensar cómo pueden aprovechar a todos los profesionales que ahora no tienen trabajo y que podrían ayudar a revolucionar su empresa.
El objetivo del aspirante a presidente de acabar la legislatura en el 2014 con una tasa de paro en Catalunya de un solo dígito queda hoy por hoy sólo al alcance de los sueños.

Podemos estar más o menos alineados con los ideales convergentes, pero no nos podemos permitir dejar al país sin ambición. Sólo los que se lo proponen consiguen sus retos.

¿Y tú, qué piensas hacer?

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