domingo, 22 de diciembre de 2013

Decidir en Navidad

Cada día, cada hora, tomamos decisiones.
La mayoría nos parecen intrascendentes, pero poco a poco van marcando nuestra vida.
Las relaciones que tenemos, en el trabajo, con los amigos o la familia, dependen a veces de pequeños detalles, como recordar determinados acontecimientos, cumplir los compromisos, o simplemente estar atentos a una conversación.
Y cada decisión, no nos engañemos, no es el resultado de una coincidencia, sino del punto donde ponemos el foco de lo que es realmente importante para nosotros.
Aunque algunos dicen que vivimos en un mundo que no podemos cambiar, todo lo hemos construido a partir de nuestras "pequeñas" decisiones: La pareja que hemos elegido y el barrio donde vivimos, la escuela de los peques y las tiendas donde compramos, el lugar donde trabajamos o el país que queremos.
Con la misma valentía con que José y María se enfrentaban al nacimiento del Niño, y que nos ha traído, miles de años después, un mensaje de Esperanza en Navidad, es necesario que nos tomemos una tregua para decidir qué haremos el año próximo.
Un 2014 que nos pedirá aún más coraje para hacer frente a grandes retos.
Y nuestras pequeñas decisiones de cada día, pueden llevarnos muy lejos. No lo dudéis.

¡Feliz Navidad!

miércoles, 9 de octubre de 2013

Escuchar las señales

¿Cómo puede ser que no viéramos venir esta crisis , y que no hiciéramos nada para evitarla? De hecho, las señales estaban, y algunos nos lo advertían, pero no nos los escuchamos. O sólo la parte que nos convenía.

Y realmente tenemos tendencia, tanto individual como organizativamemte, a utilizar las observaciones para constatar lo que esperamos demostrar y descartar lo que no encaje, o para proponer la solución que será de consenso aunque no sea la más apropiada .

Paul J.H. Schoemaker y George S. Day estructuran en " How to Make Sense of Weak Signals"  unas recomendaciones para escuchar detalles que nos pueden afectar a la estrategia a seguir en el futuro.


  • Una de las alertas que podemos activar para detectar estos detalles es escuchar las sensaciones de otras realidades locales más alejadas de nuestra visión. Podemos desplegar antenas fuera de nuestros guetos, ya que a menudo tendemos a generalizar que nuestra realidad es la única posible .
  • También determinadas personas de nuestra red nos pueden ayudar a complementar la visión del mundo futuro con sus ojos. Personas diferentes a nuestro entorno de siempre, con sensibilidades y competencias diferentes, pero inquietas y con capacidad de detectar cambios latentes.
  • El seguimiento de la tecnología y de los detectores de tendencias será también un foco a atender, donde ir a mirar el estado del arte, de manera activa y periódica y con una mirada abierta.
  • Si la intuición o la inercia nos lleva a tomar una solución fácil, pero que nos deja dudas abiertas, puede ser interesante crear un grupo de oposición leal, que cuestione siempre los resultados de la decisión tomada, y nos alerte si hay que cambiar de rumbo.
  • Escuchar los rumores o incluso propiciarlos, a través de redes anónimas, nos puede ayudar a detectar sesgos ocultos, a recoger estados de opinión a los que no queríamos hacer frente.
  • Otra recomendación es ejecutar en paralelo un plan B por si los peores augurios, los que no queremos escuchar, se acaban cumpliendo. Disponer de un plan de contingencia del negocio por sí va mal nos salvará en el caso peor, o nos ayudará a diversificar si todo va bien.
  • Cuando los pequeños detalles dejan de serlo y se empiezan a convertir en realidades palpables, será necesario actuar de manera decidida. Cuando las ventas y los beneficios caen, ya no podemos hablar de señales irrelevantes. En este punto, la falta de acción puede llevar a tener que cerrar. Probablemente sea preciso llevar a cabo transformaciones profundas.
  • Discutir los modelos a seguir es una actitud sana, sobre todo si se convierte más en un diálogo contra las ideas más que contra las personas. Definamos lo que queremos ser y contrastemoslo: quizá acabamos viendo que no era defendible o que como mínimo había que hacer retoques en la estrategia inicial.
  • Finalmente, escuchar la voz de los más experimentados, sobre todo si vivieron situaciones similares, puede ayudarnos a completar la visión global que necesitamos.


Cada día tomamos pequeñas decisiones que nos van definiendo el futuro. Debemos orientar ese futuro hacia nuestra visión deseada, la que más responde a nuestro modelo de felicidad. Pero hay que estar atentos a los mensajes que nos llegan por todas partes, aunque no nos gusten.
Ya que no querer ver los obstáculos, nos hará aún más difícil esquivarlos.

" How to Make Sense of Weak Signals" (MIT Sloan Management Review Ref. . 3440)

lunes, 7 de octubre de 2013

Con ilusión

Estamos viviendo una época de cambios y contrastes.

Como ya comentamos hace unos meses, estábamos dispuestos a hacer más con menos y nos han tomado la palabra. Unos pocos, los afortunados, mantienen el trabajo a cambio de aumentar esfuerzos, y ven cada día que ni así pueden mantener los rendimientos que habían conseguido en el pasado. Otros, tienen todo el tiempo para aburrirse en la situación en la que se encuentran.

¿Qué podemos hacer, pues, para no caer, unos y otros, en el desánimo?

Dicen los expertos en motivación que hay tres grandes fuerzas que nos mueven a la acción:
La primera, que llaman motivación intrínseca, es la que experimentamos por el mismo placer que nos produce hacer la tarea. Si nos gusta hacer deporte, o leer, o ver una buena película, no es necesario que se nos dé ningún estímulo que nos mueva a hacerlo. Al contrario, vamos a robar todo el tiempo que podamos al resto para dedicarlo a estas tareas.
La segunda, la motivación extrínseca, es la recompensa que recibimos del exterior y nos empuja a hacer una tarea que no quisiéramos hacer. Por tanto, el premio final o la consecuencia de la acción vence la resistencia interna para dedicar nuestro tiempo a otra cosa. El salario está en este grupo.
A estas dos más tradicionales, se le añade una tercera, la motivación trascendente, que quiere expresar la fuerza que para las personas supone satisfacer las necesidades de otros, en general movidos por una serie de valores. Nos hace ser más felices si aportamos algo nuestro a un beneficio común.

Hoy, sin embargo, la motivación intrínseca está cayendo, ya que el nerviosismo actual, la exigencia de resultados, y la baja disponibilidad de recursos hacen que las tareas a realizar diariamente hayan perdido su encanto.
La motivación extrínseca, también disminuye, ya que los salarios bajan, y la recompensa cuesta cada día más esfuerzo de conseguir.
Sólo nos queda una fuerza para equilibrar nuestro pastel de motivación: la trascendente. Por ejemplo, la de construir un futuro mejor para los nuestros.
Por eso creo que cuando miles o millones de personas se movilizan con ilusión, tienen un potencial para moverse a la acción que nadie puede despreciar.
Precisamente es lo que necesitamos para salir de la crisis, encontrar nuevas fuerzas que nos impulsen hacia adelante.
Vamos!

Hacer más con menos - Leer más
Motivación Trascendente - Leer más ( JA Pérez López )

viernes, 4 de octubre de 2013

Cui prodest innovare

Innovar, a quién beneficia ?
Los entornos actuales de restricción de recursos condicionan el impulso público y privado que apoyaban el sistema de innovación, que se veía como un mecanismo en el que había que invertir para obtener un rendimiento futuro.
Es por eso que ahora tiene mucho sentido hablar de ecosistemas de innovación, entendidos como equilibrios casi mágicos, sostenibles en el tiempo, que hacen que la convivencia resulte para todos los agentes innovadores bastante provechosa, sin tenerlos que mantener de manera artificial (inyectando fondos).
Los beneficios esperados son diferentes para cada agente (empresas, universidades, administraciones...) y de hecho deben convertirse en complementarios para construir un ecosistema.
Todos los agentes están formados de personas, y los beneficios de participar en procesos de generación de innovación para ellas es a menudo bastante estimulante tanto intelectual como emocionalmente, como para garantizar su dedicación y la actitud positiva si los agentes a los que " pertenecen" se lo piden.
Estas personas necesitan estímulos y retos donde centrarse, conocimiento del estado del arte y del mercado, y medios para definir, probar y construir soluciones de éxito.
A pesar de ser una ecuación compleja, no parece irresoluble, ya que podemos encontrar fuentes para cada necesidad (las universidades tienen recursos y ciencia , las empresas tienen retos y quieren soluciones... ), y convenientemente alineados todos ganan.
El mecanismo básico para resolver la fórmula es que la información fluya entre los agentes del ecosistema, y es probable que internet nos haga el trabajo. Hoy los necesitados y los oferentes encuentran en la red la conexión mágica.
El ecosistema de innovación necesita construir modelos de cooperación más allá de la competición, y busca más la supervivencia a largo plazo que agotar los recursos en poco tiempo (burbujas).
Quizá la pregunta es a quién benefician, pues, las burbujas.

PS : Cui prodest, también utilizada como Cui bono ("quién se beneficia"): Locución latina que hace referencia en cuanto de esclarecedor puede resultar en muchos casos, a la hora de determinar el autor de un acto, que permanece desconocido, el hecho de preguntarse quién se beneficiaría de sus resultados. (Wikipedia )

miércoles, 2 de octubre de 2013

Internet nos encanta

La magia de las páginas web nos seduce.
Gary Small, en la universidad de UCLA, demostró que en pocos días, el uso de la red crea nuevas conexiones en zonas dormidas de nuestro cerebro.
No es, sin embargo, gratis. Acabamos destruyendo otras capacidades que teníamos.
De manera similar a como twitter ha arrasado los blogs, leer cuatro líneas rodeadas de imágenes llamativas, de enlaces interesantes, nos elimina la capacidad para realizar una lectura profunda y tranquila. Imaginad lo que cuesta escribir alguna cosa que tenga sentido... A mí me ha costado meses.
Pasa el tiempo y la frugalidad nos devora. No encontramos espacios para pensar. Escuchaba en la radio que las informaciones caducan con una facilidad espantosa, y lo que hoy es trending topic, mañana ya no interesa a nadie.
Quizás deberíamos utilizar esta magia de internet para contagiar calma, que amanse a las fieras.
Una tregua para pensar que tenemos que hacer mañana.

Gary Small, Gigi Vorgan. “iBrain: Surviving the Technological Alteration of Modern Mind”. New York, Collins, 2008.