miércoles, 9 de octubre de 2013

Escuchar las señales

¿Cómo puede ser que no viéramos venir esta crisis , y que no hiciéramos nada para evitarla? De hecho, las señales estaban, y algunos nos lo advertían, pero no nos los escuchamos. O sólo la parte que nos convenía.

Y realmente tenemos tendencia, tanto individual como organizativamemte, a utilizar las observaciones para constatar lo que esperamos demostrar y descartar lo que no encaje, o para proponer la solución que será de consenso aunque no sea la más apropiada .

Paul J.H. Schoemaker y George S. Day estructuran en " How to Make Sense of Weak Signals"  unas recomendaciones para escuchar detalles que nos pueden afectar a la estrategia a seguir en el futuro.


  • Una de las alertas que podemos activar para detectar estos detalles es escuchar las sensaciones de otras realidades locales más alejadas de nuestra visión. Podemos desplegar antenas fuera de nuestros guetos, ya que a menudo tendemos a generalizar que nuestra realidad es la única posible .
  • También determinadas personas de nuestra red nos pueden ayudar a complementar la visión del mundo futuro con sus ojos. Personas diferentes a nuestro entorno de siempre, con sensibilidades y competencias diferentes, pero inquietas y con capacidad de detectar cambios latentes.
  • El seguimiento de la tecnología y de los detectores de tendencias será también un foco a atender, donde ir a mirar el estado del arte, de manera activa y periódica y con una mirada abierta.
  • Si la intuición o la inercia nos lleva a tomar una solución fácil, pero que nos deja dudas abiertas, puede ser interesante crear un grupo de oposición leal, que cuestione siempre los resultados de la decisión tomada, y nos alerte si hay que cambiar de rumbo.
  • Escuchar los rumores o incluso propiciarlos, a través de redes anónimas, nos puede ayudar a detectar sesgos ocultos, a recoger estados de opinión a los que no queríamos hacer frente.
  • Otra recomendación es ejecutar en paralelo un plan B por si los peores augurios, los que no queremos escuchar, se acaban cumpliendo. Disponer de un plan de contingencia del negocio por sí va mal nos salvará en el caso peor, o nos ayudará a diversificar si todo va bien.
  • Cuando los pequeños detalles dejan de serlo y se empiezan a convertir en realidades palpables, será necesario actuar de manera decidida. Cuando las ventas y los beneficios caen, ya no podemos hablar de señales irrelevantes. En este punto, la falta de acción puede llevar a tener que cerrar. Probablemente sea preciso llevar a cabo transformaciones profundas.
  • Discutir los modelos a seguir es una actitud sana, sobre todo si se convierte más en un diálogo contra las ideas más que contra las personas. Definamos lo que queremos ser y contrastemoslo: quizá acabamos viendo que no era defendible o que como mínimo había que hacer retoques en la estrategia inicial.
  • Finalmente, escuchar la voz de los más experimentados, sobre todo si vivieron situaciones similares, puede ayudarnos a completar la visión global que necesitamos.


Cada día tomamos pequeñas decisiones que nos van definiendo el futuro. Debemos orientar ese futuro hacia nuestra visión deseada, la que más responde a nuestro modelo de felicidad. Pero hay que estar atentos a los mensajes que nos llegan por todas partes, aunque no nos gusten.
Ya que no querer ver los obstáculos, nos hará aún más difícil esquivarlos.

" How to Make Sense of Weak Signals" (MIT Sloan Management Review Ref. . 3440)

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