jueves, 25 de diciembre de 2014

El árbol de Navidad

La influencia del cielo ha marcado las fechas escogidas para las celebraciones. En concreto, el solsticio de invierno ha sido aprovechado por muchas civilizaciones para alabar a sus divinidades.
Ya los bárbaros del Norte de Europa celebraban en estas fechas el cumpleaños de uno de sus dioses, Divino Indrasil, adornando un roble. También el antiguo Egipto, China y el pueblo Hebreo utilizaban árboles de hoja perenne para simbolizar el universo, la vida eterna, el amor de Dios.
Ahora nosotros adornamos los árboles con manzanas, recordando el árbol del paraíso, y una estrella en lo alto para recordar la presencia del ángel Gabriel en el Portal.
El árbol nos recuerda la necesidad de colaborar para llegar a la felicidad, en el trabajo, y en casa. La tarea de las raíces, el tronco, las ramas y las hojas simboliza diferentes características básicas para lograr el éxito: La búsqueda de recursos, la organización global, la meticulosidad del detalle, la relación con el exterior.
Buscamos desde pequeños la autonomía que nos da solvencia, pero debemos recordar que sólo con otros seremos un árbol perenne.
Y más ahora, en que en un momento crítico, debemos consolidar con ilusión un nuevo árbol que quiere vivir para siempre.
En Navidad, tómate una tregua para cohesionar tu árbol.

¡Felices fiestas!

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