jueves, 22 de diciembre de 2016

Sin prisa


No paramos de correr, durante todo el año.
Leemos, oímos, vemos que todo cambia cada vez más rápido.
En la empresa, ni entidades centenarias pueden garantizar su futuro, y viven con la misma incertidumbre que las pequeñas semillas que luchan para aguantar sus primeros meses.
En la calle, el país se mueve en una vorágine de rutas donde las ganas de construir un nuevo horizonte se encuentran con la respuesta de que hay que pedir permiso en una puerta sin pomo, tan oxidada como siempre.
Y nosotros, no paramos de correr, de un lado para otro, intentando encontrar un sentido a las cosas que hacemos cada día.
Las prisas no son un buen recurso para enfrentarnos a la complejidad.
Son solo una distracción que nos ocupa el tiempo, una capa de actividad que nos aleja de las decisiones a tomar.
Quizás por eso volvemos a valorar el yoga, o intentamos recuperar la consciencia de vivir cada momento.
La necesidad de tomarse una tregua.
Ha pasado un año más, y el Nacimiento del Niño ya está aquí.
Un buen momento para pensar si hemos dedicado el año pasado a lo que queríamos, o nos hemos dejado llevar por las prisas.
Tenemos una nueva oportunidad, ahora empieza, para construir un año mejor para los que nos rodean.
 Muévete, pero sin prisa.

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